Georges Frederic Roskopf 1813 - 1889
Lo simple es bello. Esta frase parece estar dedicada, en el mundo de la relojería de bolsillo, a las piezas surgidas del ingenio de Roskopf. Mecanismos a cuerda simples, esferas claras sin demasiados diseños y un precio accesible para su época: cualidades todas que hicieron de los Roskopf un clásico.


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